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Buenos Aires, Ciudad del Diseño
Fue nombrada ”Ciudad del Diseño” por la Unesco. Es la que tiene el mayor número de estudiantes de esta disciplina en el mundo. ¿Se convertirá en la Milán de Sudamérica? Por ahora, una vuelta por Palermo Viejo demuestra que nuevos aires soplan en la capital argentina.
TEXTO: kevin c. footer
Fotos: rafael edwards
ilustraciones: masa
Cuando descubrí Palermo Viejo, era solo otro tranquilo barrio de Buenos Aires con casas de un piso, sombreadas calles de adoquines y residentes bebiendo mate frente al pórtico de sus hogares. Hoy es el epicentro de la explosión del diseño en Argentina. Sus calles están llenas de tiendas, cada una más atractiva y original que la otra, resultado del trabajo de una nueva generación de animados diseñadores argentinos. Y aún más importante, en este país que apenas hace algunos años estaba al borde del colapso, las tiendas están hoy repletas de clientes y buscadores de curiosidades de todo el mundo, que vienen a ver por sí mismos qué vientos nuevos soplan en Buenos Aires.
Ya sea ropa, muebles, productos industriales, diseño gráfico, incluso juguetes, los diseñadores argentinos están triunfando en mercados locales e internacionales. Venciendo la reciente crisis económica del país –la que dejó a muchos creativos profesionales sin trabajo–, e inspirándose en la rica tradición estética de Argentina, los diseñadores han convertido los tiempos difíciles en oportunidades.
Mientras camino por las calles de Buenos Aires, esta explosión de energía creativa se me hace palpable. La ciudad, como sus residentes, es volátil y exuberante. He vivido aquí bastante tiempo para saber que cuando todo está bien, las fiestas duran toda la noche; pero cuando los buenos tiempos se acaban, el sentimiento de desesperación es absoluto (después de todo, esta es la tierra del tango). Afortunadamente, los de ahora son tiempos buenos.
Observe la Avenida Corrientes (y off Corrientes y off-off Corrientes) donde centenares de compañías de teatro, ballet, orquestas sinfónicas, conjuntos de danza experimental, poetas y grupos de jazz practican allí su arte. Escuche los pulsantes sonidos del tango, hoy electrónico, invadiendo esta ciudad absolutamente romántica. Visite los talleres en los barrios dispersos por toda la ciudad, desde la Boca hasta Devoto, donde miles de diseñadores que se han atrevido a tomar la iniciativa preparan afanosamente sus productos.
Enzo Velasco, un diseñador industrial que abrió recientemente la tienda de muebles Visión G, en Palermo, lo sabe. Él es uno de los diseñadores que no pudo sustentarse más con la importación de muebles después de la crisis de 2001. Como en el caso de muchos otros, el fin del negocio que él conocía fue la excusa para hacer lo que siempre había deseado: vender al mundo diseños de muebles originales.
Antes del 2001, para los diseñadores y fábricas argentinas era simplemente imposible competir con productos extranjeros. Debido a la ley de convertibilidad de los '90, que fijaba el valor del peso argentino al mismo nivel del dólar, resultaba mucho más barato comprar al extranjero que fabricar cualquier cosa. Numerosas fábricas grandes y pequeñas fueron cerradas y dejadas al olvido durante esos años.
Aunque existían pocas perspectivas de trabajo, los estudiantes continuaron asistiendo a las escuelas de diseño de Buenos Aires. Como Velasco, aunque sus diseños acabaran guardados en gavetas de escritorios, nuevos estudiantes seguían llegando ya que, ante todo, los argentinos son soñadores. Sin embargo, esta vez los diseñadores ganaron la apuesta: luego de la crisis económica de fines del 2001 el peso fue reducido radicalmente a un tercio de su valor, y fabricar en Argentina repentinamente se volvió una ganga. Toda esa energía creativa reprimida que había languidecido se puso de pronto en acción.
Actualmente, los programas de diseño en las universidades de la ciudad rebosan con más estudiantes que en cualquier lugar del mundo (actualmente 14 mil, solo en las universidades públicas). El departamento de diseño de la Universidad de Buenos Aires, con especialidades en textiles, vestuario, diseño industrial y gráfico, diseño de sonido e imagen y arquitectura, celebró recientemente su vigésimo aniversario y graduó a seis mil alumnos. Existen más de otros 30 centros privados de instrucción ligados al diseño.
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