Paseos por el más allá

Paseos por el más allá

Los cementerios alimentan leyendas y supersticiones. Lo invitamos a dar una vuelta por Latinoamérica y el mundo, y descubrir sus propios motivos para visitar un cementerio: historia, arquitectura, paisaje y tradiciones populares se combinan en estos bien llamados “dormitorios” por los griegos.

Cementerio de Tulcán, Ecuador

Si aún recuerda la película El joven manos de tijera de Tim Burton, entonces se podrá imaginar perfectamente de qué va este parque de más de 300 esculturas de ciprés, ubicado dentro del cementerio de la ciudad, y creado en 1936 por el artista Azael Franco en Tulcán, al norte de Ecuador. Un lugar tan hermoso como singular: de cada árbol nacen mausoleos, bustos, vasijas, animales, mascarones y figuras precolombinas. El primer corte se realiza a los tres meses de vida del árbol y las ramas se cortan cada cuatro meses para que vayan tomando su forma en un proceso que puede durar más de ocho años.

Ubicado a 240 kilómetros de Quito.

Cemitério de Santa isabel Mucugê, Brasil

En una región donde por décadas brillaron los diamantes, hoy relucen cientos de figuras blancas, casi góticas, que quieren tocar el cielo. Parecen un espejismo, pero son tumbas y nadie sabe por qué se llaman bizantinas. Uno de los mitos dice que como la roca es tan dura en este lugar, los cuerpos fueron enterrados dentro de cuevas cavadas en la montaña y como testimonio, quedaron estas figuras. Como sea, solo hay dos cementerios bizantinos en el mundo, uno en Italia y el segundo está aquí, en este poblado del estado de Bahía.

Hollywood Forever – Los Ángeles, California, USA

Si hay vida después de la muerte, Cecil B. DeMille –director de algunas de las películas más fabulosas de la historia del cine, como Cleopatra– seguro ve fascinado, desde el más allá, los tours con pantallas táctiles que cada día se realizan en este cementerio construido en 1899, donde él también descansa en paz. Cientos de fanáticos de estrellas como Rodolfo Valentino o Jayne Mansfield llegan cada sábado entre mayo y septiembre, para ver alguna película o evento cultural, picnic incluido.

Cementerio de San Bernardo, Cundinamarca, Colombia

Algo que los científicos no han podido determinar –quizás la tierra, el clima seco o una fruta llamada guatilla– hace que los cuerpos de los fallecidos de este pequeño poblado colombiano se momifiquen. Esto lo descubrieron en 1957 al exhumar una tumba y desde entonces el asombro continúa porque aquí nadie ha intervenido los cuerpos. Junto al cementerio hay un museo abierto en 1994 donde los más incrédulos pueden ver con sus propios ojos este misterio: restos con dientes, ropa, pelo y hasta sus joyas intactas.

Se encuentra a un par de horas de Bogotá. Por vía Silvania.

Cimetiere du Père – Lachaise, París, Francia

Quién hubiera dicho que en 1804, cuando abrió, sería rechazado por los parisinos que no querían ser enterrados a las afueras de la ciudad. Solo Balzac con su novela Père Goriot logró convertirlo en lugar de moda desde 1835. Hoy puede ser visitado como museo, como parque y para recordar a personajes fundamentales de la política, filosofía, arte, música o literatura mundial, entre ellos Wilde, Piaf, Chopin, Molière o, el más visitado de todos, Jim Morrison. Para hacer una visita actualizada le recomendamos comprar el mapa que venden en las entradas porque, si no, puede perderse entre sus 70 mil tumbas y más de cinco mil árboles.

Rue du Repos, 16. Metro Père-lachaise, línea 2 y 3

Al-Qarafa o Ciudad de los Muertos – El Cairo, Egipto

Situado a espaldas de la Ciudadela de Saladino, es recomendable para espíritus curiosos. Se trata nada más y nada menos que de visitar un cementerio entrando a las casas de quienes, con permiso de las familias propietarias, fueron “ocupando” las tumbas y mausoleos desde el siglo X y como parte de la urbanización de la ciudad. Hay algunas más lujosas que otras o con jardines más frondosos, pero la experiencia no deja de ser única. Puede visitarse en taxi y a veces está incluido en los tours.

Cementerio Nueva Esperanza (Virgen de Lourdes) – Lima, Perú

Se le conoce como el segundo cementerio más grande del mundo y el más grande del Perú. Nadie sabe quién puso la primera cruz pero fue hace más de 60 años que estos cerros comenzaron a llenarse de tumbas que hoy alcanzan las 120 mil almas y cubren más de 60 hectáreas. Pero aquí no solo se reza, se pintan cruces y se dejan flores; el cementerio del distrito de Villa María del Triunfo, sobre todo el Día de los Muertos, parece una feria dominical: ollas humeantes, un carrusel desvencijado y bandas musicales dan la bienvenida, mientras en cada cripta se canta, se baila, se bebe y se come como si se tratara de una fiesta.

Por Panamericana Sur, 16 kms. hasta Acomayo.